La Estevia

Es la alternativa más sana al azúcar ya que no afecta al nivel de glucosa en sangre ni a la secreción de insulina, pero, además, está recomendada para tratar desde problemas estomacales hasta urticarias. En un artículo del número de noviembre de 2009 de la revista Cell Metabolism, la doctora Cynthia Kenyon, de la Universidad de California, aseguraba que si se suministraba azúcar al gusano Caenorhabditis elegans se le acortaba la vida un 20%. Kenyon decidió inmediatamente cambiar su dieta y abstenerse de consumir azúcar, porque lo que les ocurre a los gusanos con este alimento viene a ser un dato más entre los centenares que han aportado los diferentes estudios realizados hasta el momento. En ellos ha quedado demostrado una y otra vez que el efecto nocivo del azúcar sobre todo tipo de organismos –incluido el humano– y su disparo asociado de insulina es un claro factor de desgaste celular. Pero el resultado no es sólo la hipertensión, el colesterol elevado, la diabetes y la obesidad; hay algo tanto o más grave: el envejecimiento prematuro. estevia El exceso de glucosa en la dieta aumenta la formación de lo que se denomina PGA (Productos de Glicosilación Avanzada), lo que significa que la glucosa se pega a todo tipo de proteínas glicolándolas; es decir, desnaturalizándolas. Estas proteínas defectuosas son rápidamente eliminadas por las células del sistema inmunitario, hasta que éste no da abasto y pasan a formar parte de las nuevas células de distintos tejidos. De ese modo acabamos con fibras nerviosas o colágeno de la piel construidos con células defectuosas.estevia Como hemos dicho, el proceso de PGA no sólo actúa sembrando focos de posibles enfermedades, sino que, además, es un claro factor de envejecimiento. Pero si el azúcar envejece y los edulcorantes químicos (sacarina, ciclamatos, aspartamo, etc.) son peligrosos para la salud, ¿qué alternativa nos queda? La respuesta es la estevia (Stevia rebaudiana), una planta subtropical originaria de Paraguay, donde crece de forma silvestre. Su hoja contiene una serie de compuestos glucósidos (esteviósido, 5-10%; rebaudiósido A, 2-4%; rebaudiósido C, 1-2% y dulcósido A, 0,5-1%) y posee un poder endulzante 300 veces más potente que el azúcar. Pero además de su extraordinario dulzor, lo más interesante de estos glucósidos es que no son metabolizados por nuestro organismo y, por lo tanto, no afectan en absoluto ni a nuestro nivel de glucosa en sangre ni, por supuesto, a la secreción de insulina. Esto significa que si utilizamos hojas de estevia o el concentrado de su jugo como edulcorante, no sólo no agregaremos más calorías a nuestra dieta, sino que, además, nos libraremos de las peligrosas consecuencias de las subidas de azúcar e insulina en la sangre.